Un día sin OXXOs es un día sin normalidad

¿Por qué se meten con nuestros OXXOs? Porque son visibles. Porque están en cada colonia. Y porque pueden.

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Pasamos unos días muy raros en Baja California — calles vacías, cortinas abajo, y sin transporte público.

Pero, para algunos, de lo más desconcertante: sin OXXO.

FEMSA informó que registró más de 200 incidentes a nivel nacional en sus tiendas OXXO y estaciones de carga de combustible, tras los hechos de violencia derivados del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes — alias ‘El Mencho’ — líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Aunque afirmaron que no resultaron comensales heridos, anunciaron el cierre de miles de sucursales de tiendas OXXO en diferentes puntos del país. 

Tras los cierres preventivos este fin de semana, FEMSA inició la reapertura de la mayoría de sus sucursales el lunes. Pero no podemos sacudir las imágenes de OXXOs en llamas y los reportes de bombas molotov lanzados por hombres encapuchados.

Tras el operativo federal en Jalisco que terminó con la vida de ‘El Mencho’, la violencia se trasladó a varios puntos del estado. Tijuana, Mexicali, Tecate y San Quintín concentraron incendios de vehículos y ataques a negocios. Aunque, afortunadamente, sin lesionados ni víctimas mortales.

En el incendio de un OXXO en la colonia Niños Héroes, dos empleados lograron salir a tiempo y bomberos acudieron a atender el hecho. También, vimos OXXOs en llamas en la colonias Altamira y Oaxaca y por Prolongación Santo Degollado, cerca del Libramiento Rosas Magallón.

Fuente de imagen: YouTube

En Mexicali, sujetos lanzaron botellas con gasolina contra una tienda de abarrotes. También incendiaron rollos de papel en una fábrica. Afuera de la clínica 37 del IMSS, tres autos fueron prendidos fuego. En varios casos, vecinos y empleados lograron apagar las llamas antes de que se propagaran.

El Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS) ordenó suspender el transporte público y de carga durante aproximadamente cinco horas, luego de que un taxi libre fuera incendiado sobre la avenida Internacional. También se reportaron vehículos quemados en Playas de Tijuana, en Vía Adriáticos y en otras colonias.

Las autoridades informaron sobre al menos 29 incidentes en diferentes puntos de Baja California, tras la noticia del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes.

Dicen que hay 25 personas detenidas.

Pero más allá de las cifras de incidentes registrados, la imagen que quedó fue otra: nuestros OXXOs cerrados — más de 650 tan solo en Tijuana — y bulevares desiertos.

Pero, ¿por qué se meten con nuestros OXXOs?

Porque son visibles. Porque están en cada colonia. Y porque pueden.

En contextos de tensión criminal, atacar símbolos cotidianos genera impacto inmediato. Genera miedo, desinformación, y la sensación de control territorial.

Cerrar un OXXO es cerrar una rutina y acabar con la normalidad cotidiana.

Aunque algunos incendios fueron superficiales, llegando a vidrios quemados y pasillos de productos ahumados y desperdiciados, el mensaje fue claro. Cuando arde el OXXO de tu esquina, se acaba tu tranquilidad.

Mientras el conteo institucional se enfoca en el número de autos quemados y carreteras con narcobloqueos y tiendas quemadas, la voz ciudadana cuenta otra historia. Las cifras oficiales sirven para dimensionar hechos, pero la percepción social sirve para dimensionar el miedo.

Y el miedo, no necesita acta ministerial.

Porque sí, la ciudad amaneció más tranquila hoy, pero es innegable el disturbio colectivo. En este tipo de jornadas violentas, el objetivo no siempre es destruir. Es demostrar capacidad. No demostrar poder militar, sino poder psicológico.

El mensaje no es: ‘podemos quemar autos’. El mensaje es: ‘podemos alterar tu día cuando queramos’.

Peor aún, es decir, ‘estamos en todos lados’.

Y sí, el alcance del narco en México es inconmensurable.


Si bien no ayuda a generar calma la tremenda cantidad de desinformación e imágenes generadas con IA que circulan nuestras tías en Facebook y grupos de WhatsApp familiares, hay hechos innegables e impacto real.

El transporte se detiene, negocios bajan cortinas, y nuestros OXXOs — que marcan casi cada esquina de la ciudad, como un constante — ya no operan. Las imágenes de OXXOs en llamas circulan por nuestras colonias y grupos de vecinos se preguntan “¿para cuando reabren el OXXO?”

Y ahí es donde la narrativa oficial y la vivencia ciudadana se separan. El reporte dirá que no hubo heridos. La gente dirá que no salió de casa y no fue a trabajar. El reporte dirá que fueron incidentes aislados. Pero la ciudad responderá que fueron suficientes para cumplir con la meta — generar caos, miedo e incertidumbre.

Porque cuando una sociedad empieza a reorganizar su rutina por miedo preventivo — cancelar salidas, adelantar compras, mandar mensajes de “mejor no salgas” — ya no importa cuántos autos ardieron. Importa cuántas certezas se apagaron.

Y eso, curiosamente, nunca aparece en las estadísticas.

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