Un misil estadounidense cayó sobre una escuela en Irán

Ahora Washington intenta explicarlo.

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En Washington hay audiencias que pasan sin ruido. Y hay otras que dejan preguntas que nadie quiere responder.

Esta semana, durante una sesión en el Senado de Estados Unidos, la senadora Kirsten Gillibrand interrogó al general de la Fuerza Aérea Alexus Grynkewich sobre un episodio que, si se confirma como lo describen las primeras investigaciones, podría convertirse en uno de los incidentes más graves con víctimas civiles vinculados a operaciones militares estadounidenses en años recientes.

La acusación es simple de entender y difícil de justificar. Un misil estadounidense habría impactado una escuela primaria en Irán.

El ataque ocurrió el 28 de febrero en la ciudad de Minab, al sur del país. De acuerdo con reportes preliminares citados durante la audiencia, el bombardeo dejó más de 160 personas muertas, muchas de ellas niños.

Foto cortesía de AFP / Reforma

El objetivo original — según el Pentágono — era una instalación militar vinculada a la Islamic Revolutionary Guard Corps. El problema es lo que ocurrió entre el objetivo… y el impacto.

Las primeras revisiones internas sugieren que la información utilizada para fijar las coordenadas del ataque estaba basada en mapas antiguos que identificaban la zona como una instalación militar. Imágenes satelitales revisadas posteriormente muestran que el edificio había sido convertido en escuela años atrás y que incluso aparecía identificado como tal en registros públicos.

Traducido: el sistema de inteligencia atacó un objetivo que ya no existía.

Durante la audiencia, Gillibrand fue directa. Preguntó cómo el sistema de verificación de objetivos pudo fallar de manera tan grave y si los recortes en programas diseñados para prevenir víctimas civiles dentro del Pentágono pudieron haber debilitado los filtros de revisión antes de autorizar el ataque. No es una pregunta menor.

Foto cortesía de Sharon Zang / Truthout

Porque en la guerra moderna hay algo que siempre se promete: que la tecnología hace los ataques “más precisos”. Pero cuando la inteligencia falla, la precisión deja de importar.

Ahora legisladores de ambos partidos están pidiendo una investigación completa para determinar quién autorizó el ataque, qué falló en el proceso de inteligencia y si se violaron protocolos internacionales de protección a civiles.

El Pentágono insiste en que la investigación sigue abierta. Mientras tanto, queda la pregunta incómoda que siempre aparece en estos casos: Si los errores se detectan después del misil, ¿quién responde por lo que ocurrió antes?

— El Vecino Incómodo

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