El regreso de uno de los nombres más mediáticos en la historia de las artes marciales mixtas ya es oficial. Conor McGregor volverá al octágono el próximo 11 de julio de 2026, encabezando la cartelera de UFC 329, donde se medirá nuevamente ante el hawaiano Max Holloway en un combate pactado para Las Vegas.
El anuncio fue realizado por el presidente de la UFC, Dana White, durante una transmisión especial, confirmando así el regreso del excampeón de dos divisiones tras casi cinco años sin actividad dentro de la organización.

El combate será una revancha con historia. Ambos peleadores ya se enfrentaron en 2013, cuando McGregor salió con la victoria por decisión unánime en uno de sus primeros pasos dentro de la compañía. Desde entonces, ambos han seguido trayectorias completamente distintas: McGregor alcanzó la cima global del deporte como campeón simultáneo de peso pluma y ligero, mientras que Holloway se consolidó como uno de los peleadores más constantes y técnicos de su generación.
El regreso del irlandés también genera expectativa por su inactividad prolongada.
Su última pelea se remonta a 2021, cuando sufrió una grave lesión en la pierna, situación que lo mantuvo fuera del octágono y frenó varios intentos previos de regreso.
En contraste, Holloway llega con mayor ritmo competitivo reciente, aunque también ha atravesado cambios importantes en su carrera, incluyendo peleas en distintas divisiones y resultados mixtos en sus últimos combates.
UFC 329 se perfila como uno de los eventos más importantes del año dentro de las artes marciales mixtas, no solo por el regreso de McGregor, sino por el impacto mediático que genera cada aparición del irlandés, considerado todavía una de las figuras más influyentes del deporte.
La pelea está programada para celebrarse en el T-Mobile Arena como parte de la tradicional International Fight Week, uno de los periodos más importantes del calendario de la UFC.
Más allá del resultado, el regreso de McGregor abre nuevamente el debate sobre su vigencia dentro de la élite del MMA y si aún puede competir al nivel que lo convirtió en una superestrella global.
