Los Ángeles busca limitar el tiempo frente a pantallas en estudiantes

El distrito escolar más grande de Los Ángeles plantea un giro en su estrategia digital: menos dispositivos en aula y más control sobre el tiempo frente a pantalla.

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Después de años impulsando el uso de tecnología en las aulas, el Los Angeles Unified School District está considerando un cambio importante: reducir el tiempo que los estudiantes pasan frente a pantallas durante la jornada escolar.

La propuesta, plantea medidas claras desde los primeros grados. Entre ellas, eliminar por completo el uso de dispositivos para estudiantes de kínder y primer grado, y establecer límites específicos para el resto de los niveles.

El enfoque no es eliminar la tecnología, sino regularla.

A partir de segundo grado, el uso de pantallas sería monitoreado y limitado, con la intención de encontrar un balance entre herramientas digitales y métodos tradicionales de enseñanza.

La medida representa un giro significativo para el distrito, que durante años promovió programas de “un dispositivo por estudiante”, integrando computadoras y plataformas digitales como parte central del aprendizaje.

Ahora, la conversación se está moviendo hacia otro punto: el impacto del uso excesivo de pantallas.

La propuesta cita investigaciones que vinculan el uso prolongado de dispositivos con problemas de atención, ansiedad, depresión e incluso bajo rendimiento académico.

También se contempla limitar el acceso a plataformas como YouTube o videojuegos dentro de dispositivos escolares, así como fomentar actividades fuera de pantalla, como tareas en papel.

El impulso detrás de esta iniciativa no viene solo de autoridades educativas.

También responde a una presión creciente de padres que cuestionan cuánto tiempo pasan los estudiantes frente a dispositivos durante el día.

Actualmente, alumnos de primaria en el distrito pueden llegar a acumular entre 30 y 50 minutos diarios de uso de pantalla en clase, una cifra que ha generado debate sobre su impacto real en el aprendizaje.

Al mismo tiempo, especialistas señalan que en edades tempranas el aprendizaje depende más de experiencias físicas, interacción social y actividades sensoriales que de herramientas digitales.

La propuesta no busca regresar completamente al pasado, sino redefinir la relación con la tecnología dentro del aula. De hecho, uno de los objetivos es establecer métricas claras: cuánto tiempo se usa, para qué y con qué resultados.

También se plantea revisar contratos y gastos relacionados con tecnología educativa, en un intento por entender mejor su impacto real dentro del sistema escolar.

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