La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, declaró el estado de emergencia para acelerar la llegada de recursos y apoyo estatal destinados a combatir un incendio de grandes proporciones en un almacén frigorífico ubicado en el vecindario de Boyle Heights. La medida busca fortalecer las labores de respuesta y proteger a las comunidades afectadas por la contaminación del aire.
El incendio comenzó el pasado 17 de junio en una instalación de almacenamiento de alimentos congelados y desde entonces ha representado un desafío para los equipos de emergencia. Las dimensiones del inmueble, la limitada visibilidad en el interior y la complejidad de la estructura han dificultado las labores para extinguir completamente las llamas.
Uno de los principales motivos de preocupación ha sido la presencia de humo denso y partículas contaminantes que afectaron la calidad del aire en distintos sectores del este de Los Ángeles. Durante los primeros días de la emergencia se emitieron órdenes de resguardo para los residentes cercanos, quienes fueron instruidos a permanecer en interiores, cerrar puertas y ventanas y apagar sistemas de ventilación.
Las autoridades también enfrentan riesgos derivados de aproximadamente 85 millones de libras de alimentos congelados almacenados en el inmueble. Conforme avanza la emergencia, especialistas evalúan posibles problemas biológicos relacionados con la descomposición de estos productos, además de los efectos ambientales del incendio.
Ante la magnitud del incidente, el gobernador de California, Gavin Newsom, emitió una declaración estatal de emergencia para respaldar los esfuerzos locales. Como parte de la respuesta, California puso a disposición más de 5.5 millones de mascarillas N95, purificadores de aire, agua embotellada y otros suministros destinados a las comunidades afectadas.
Las autoridades locales habilitaron centros de apoyo para residentes afectados por el humo mientras continúan las labores para controlar completamente el incendio y evaluar los daños ocasionados por la emergencia.
