El 17 de marzo, en el Teatro del Estado de Mexicali, el Congreso local organizó una jornada sobre violencia digital encabezada por la activista Olimpia Coral Melo, impulsora de la llamada Ley Olimpia. Ahí, junto con la diputada Michel Sánchez Allende, se dijo en voz alta lo que ya era evidente: la ley aprobada en 2020 necesita actualizarse. ¿La razón? La inteligencia artificial.
Porque mientras la legislación sigue enfocada en castigar la difusión de contenido íntimo real sin consentimiento, la realidad ya cambió. Hoy, cualquier persona con acceso a herramientas básicas puede generar imágenes, videos o audios falsos — deepfakes — en cuestión de minutos. Y ahí es donde aparece el vacío.
Actualmente, si alguien crea un ‘nude’ falso o manipula un video íntimo con IA, no siempre encaja claramente en los delitos existentes. Es decir: el daño es real, pero la ley no necesariamente lo reconoce como tal.
Por eso, lo que se propone es bastante directo: tipificar como delito la creación, manipulación y difusión de contenido íntimo generado con inteligencia artificial sin consentimiento. No es teoría. Ya está pasando.
En Baja California se han identificado al menos 300 espacios digitales de explotación sexual, donde alrededor del 90% del contenido se difunde sin consentimiento. Y con la llegada de herramientas de IA cada vez más accesibles, el problema no solo crece: se vuelve más fácil, más rápido y más difícil de rastrear.
Ahora bien, hay otro dato que incomoda más que los anteriores: a cinco años de la Ley Olimpia en el estado, no hay una sola sentencia firme. Entonces la discusión ya no es solo actualizar la ley. Es preguntarse si lo que ya existe realmente funciona.
La propuesta también incluye algo que suena lógico, pero que en la práctica suele atorarse: obligar a plataformas digitales a colaborar más rápido con las autoridades, y fortalecer capacidades de investigación como la policía cibernética. Porque sin eso, la ley puede decir lo que quiera… pero no pasa nada.
Mientras tanto, desde el colectivo Defensoras Digitales se presentó OlimpIA, una herramienta basada en inteligencia artificial que ofrece atención a víctimas 24/7. Una ironía bastante clara: la misma tecnología que se usa para agredir, ahora también se intenta usar para defender.
El proceso aún no está cerrado. Lo que hay sobre la mesa es una propuesta con respaldo político que todavía debe convertirse en iniciativa formal y avanzar en el Congreso. Pero el punto de fondo ya está planteado.
La violencia digital evolucionó. La ley no.
Y en ese desfase, como casi siempre, quien pierde tiempo no es el sistema… son las víctimas.
— El Vecino Incómodo
