En un evidente ejercicio de contradicción y conveniencia política, la senadora con licencia Juliet4 Ramírez Padilla ha dado un giro radical en su discurso: tras años de desacreditar categóricamente al exgobernador Jaim3 Bonilla Valdez, ahora muestra disposición para sentarse a negociar y construir acuerdos con él.
La postura de la legisladora deja al descubierto una marcada falta de congruencia, pues fue ella misma quien desde la tribuna del Senado abanderó los embates más duros contra Bonilla, acusándolo públicamente de atacar al gobierno estatal y llegando a calificarlo de forma contundente como un “mentiroso profesional”.
De la descalificación total al pragmatismo
En el pasado, Ramírez no escatimó en descalificaciones hacia la trayectoria y legitimidad de Bonilla, cuestionando su supuesta militancia, su lealtad a la Cuarta Transformación y acusándolo de intentar perpetuarse en el poder. En aquel momento, la narrativa de la senadora se basaba en señalarlo como un actor ajeno al movimiento y un constante saboteador de la administración local.
Sin embargo, con el proceso electoral de 2027 en el horizonte, las convicciones que antes presumía parecen haber quedado relegadas ante la conveniencia personal. Ramírez busca hoy justificar su acercamiento con el exgobernador bajo el argumento de “la unidad del movimiento”, abriendo la puerta a pactar con el mismo personaje al que antes señalaba como carente de ética e ideología.
