Por El Primo Incómodo
México arrancó octubre como siempre: con discursos que parecen misa larga, decisiones que suenan a reforma histórica… y en la calle, la misma rutina de baches, trámites y tortillas más caras.
Ganado con ivermectina, porque por qué no
Resulta que ahora al ganado le toca “spa químico” con ivermectina antes de salir de viaje. Según el gobierno, es para combatir parásitos; según el campo, es para arruinarles el bolsillo y retrasar exportaciones. O sea, más burocracia con aroma a corral. Mientras tanto, los gringos afinan la lupa del USMCA, listos para regañar al primo mexicano que siempre llega tarde a la reunión familiar.
Oaxaca: la ley del pueblo
En Oaxaca aparecieron cinco cuerpos en un carro incendiado. Oficialmente: investigación en curso. Extraoficialmente: el rumor de un linchamiento. Porque cuando la autoridad no llega, el miedo hace de juez, y el fuego de verdugo. En los pueblos no creen en “debido proceso”; creen en sobrevivir al día siguiente.
La industria que no arranca
La automotriz mexicana anda temblando con las nuevas reglas de origen del USMCA. Traducido al pocho: si las piezas no son suficientemente “made here”, toca pagar más. Las plantas en el norte ya sienten que el tablero está inclinado, y la frase “contenido regional” se volvió trending entre ingenieros que lo único que quieren es que no les cierren la línea.
Sheinbaum: verde en discurso, negra en petróleo
Claudia Sheinbaum, la presidenta-científica, predica sobre el cambio climático, pero Pemex la persigue como ex tóxico: no la deja cortar. En la ONU habla de energías limpias, en Tabasco inaugura refinerías. Si el petróleo fuera exnovio, ya todos dirían: “amiga, date cuenta”.
Satélites para ver el desastre
Entre tanto caos, México anunció que está construyendo sus propios satélites. Bonito gesto: mirar el planeta desde arriba mientras abajo se incendia el coche en Oaxaca, se atoran los ganaderos en aduanas y los migrantes siguen esperando bajo el sol de la garita. Ciencia con telescopio, pero sin lupa para el barrio.
El chismecito final
México esta semana es como esa fiesta de quinceaños con luces, mariachi y pastel gigante: todo bonito arriba, pero en la cocina falta hielo, los meseros están en paro y el DJ no encuentra la USB.
El país grita independencia, pero sigue atrapado en dependencia: del petróleo, del tratado con los gringos, de la violencia que nunca se va. Y mientras tanto, los políticos se echan discursos como si fueran reguetón: pegajosos, rítmicos… pero vacíos.
— El Primo Incómodo
