Cuando Tijuana se pone de acuerdo, se nota, y eso pasó en el evento Tijuana Competitiva.

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No es muy común que una noticia te haga sonreír y levantar una ceja al mismo tiempo. Sonreír, porque algo bueno está pasando. Y levantar la ceja, porque… oye, ¿sí está pasando de verdad?

Eso se sintió con Tijuana Competitiva. Fue sorprendente —y bonito— ver a tantos sectores que normalmente andan cada quien en su carril, reunidos en un mismo espacio, como si la ciudad hubiera dicho: “vengan tantito, pónganse de acuerdo”. Y fueron.

Y justo cuando pensabas que ya nada podía sorprender más, apareció Ana, la inteligencia artificial que participó activamente en el evento, integrándose con naturalidad a la dinámica y dejando a más de uno con esa cara de ok, esto ya es otro nivel. No se sintió como show tecnológico, sino como señal clara de hacia dónde se está moviendo la conversación: una ciudad que no solo habla de innovación, sino que la pone a trabajar frente a todos.

Porque sí, a Tijuana muchas veces la han contado otros. Con historias viejas, etiquetas recicladas y opiniones de gente que nunca ha vivido su ritmo. Pero ese día la narrativa cambió solita, sin necesidad de defenderse. Bastó con mostrar quiénes estaban ahí: industria, innovación, talento joven, academia, liderazgo económico. Los que mueven la ciudad de lunes a lunes, sin reflector.

Y cuando se juntan, se nota el músculo.

No es exageración. La ciudad alberga el clúster de dispositivos médicos más grande de Norteamérica, con cerca de 50 000 empleos directos y alrededor de la mitad de las exportaciones médicas del país. En electrónica, 184 empresas exportan más de 20 millones de televisores al año. En aeroespacial, trabajan unas 40 000 personas fabricando piezas que terminarán literalmente fuera del planeta. Y mientras tanto, la inversión industrial proyectada para este año rebasa los 1 000 millones de dólares.

Dicho en simple: no es discurso, es chamba.

El coordinador empresarial Carlos Jaramillo Silva habló de una meta ambiciosa: que en diez años la ciudad sea referente tecnológico, especialmente en inteligencia artificial. Suena grande, sí. Pero también suena posible cuando ves a los sectores sentados juntos en vez de compitiendo por separado.

La iniciativa presentada por el alcalde Ismael Burgueño Ruiz busca justo eso: alinear fuerzas. No como foto para redes, sino como estrategia para que lo que ya funciona… funcione mejor y alcance a más personas.

Y aquí entre nos: en una época donde casi todo parece pleito, división o ruido, ver colaboración genuina sí emociona un poquito. Bueno, más que poquito.

No porque todo esté resuelto —para nada— sino porque cuando una ciudad decide trabajar en equipo, cambia la energía. Se siente como cuando varios empujan el mismo proyecto y de pronto deja de ser idea y empieza a ser realidad.

Eventos así no solo hablan de economía o inversión. Hablan de carácter. De gente que no se queda esperando a que las cosas mejoren solas. Gente que se organiza, propone, construye.

Y la verdad… qué gusto ver eso.

Porque si algo quedó claro ese día es que esta ciudad no solo sabe resistir. También sabe avanzar. Y cuando avanza unida, hasta el futuro se ve un poquito más brillante. 

– A.K.A my sunshine.





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