En las últimas semanas, el cruce hacia Tijuana para cargar gasolina se ha vuelto más visible. La diferencia de precios entre ambos lados de la frontera sigue marcando una brecha que muchos conductores están aprovechando.
Mientras en California el costo del combustible se mantiene elevado, en Tijuana el precio por litro continúa siendo más accesible. Este contraste ha generado un flujo constante, especialmente en estaciones cercanas a la línea fronteriza.

Aunque no es un fenómeno nuevo, su frecuencia aumenta en periodos donde la diferencia de precios se amplía. Esto se refleja en la presencia de vehículos con placas estadounidenses, principalmente en horarios donde el cruce resulta más ágil.
Además del ahorro, algunos aprovechan el trayecto para realizar otras actividades en la ciudad, lo que extiende el impacto más allá de la carga de gasolina. Al mismo tiempo, este movimiento también influye en los tiempos de espera en los cruces, que pueden incrementarse dependiendo del día.
La dinámica responde a una lógica práctica: cuando la diferencia es clara, la frontera se vuelve una opción para ajustar gastos cotidianos.
