La salida de Montserrat Caballero Ramírez de Morena no solo sacude al partido en Baja California, también vuelve a encender una guerra interna que nunca terminó de apagarse.
La exalcaldesa anunció ayer que deja el movimiento, apenas un año después de haber recuperado su militancia tras ser expulsada en 2024.
“Hoy me separo de un lugar que dejó de ser lo que prometía ser”, dijo Caballero en una transmisión en redes sociales. Según la exalcaldesa, el partido ahora está marcado por “traiciones”.
“No sé si participaré en otra candidatura, ya una vez no me dejaron llegar”, dice, indignada, en el video. “Algunos dirán ‘ahí va una perdedora sin rumbo’ pero muchos otros saben la verdad”.
Su renuncia llega en un momento especialmente sensible para la política estatal. Ocurre apenas 24 horas después de que Alfredo Álvarez Cárdenas dejara la Secretaría General de Gobierno de Baja California, un movimiento que él mismo ha vinculado con sus aspiraciones rumbo a la gubernatura de 2027.
Dentro de Morena ya se habla abiertamente de una carrera adelantada por esa candidatura.
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Caballero llevaba meses mostrando señales de ruptura. En 2024 no fue elegida por el partido para buscar la reelección a la alcaldía de Tijuana, y posteriormente fue acusada de haber apoyado a la candidata del PAN, Mari Carmen Flores, en la elección municipal que terminó ganando Ismael Burgueño Ruiz.
Ese conflicto escaló cuando comenzó a circular un audio en el que se escucha a Caballero y a Flores hablando en contra de Burgueño y analizando cómo apoyarse para derrotar al candidato de Morena.
“Es una posibilidad tumbarlo”, dijo Caballero a la panista, refiriéndose al actual alcalde y entonces candidato Burgueño. “Si lo tumbamos, pues ya”.
En el audio se escucha a Montserrat Caballero ofrecer apoyo económico a la candidata del PAN para su campaña contra Burgueño. “La semana que viene le doy un detallito”, dijo — dos veces.
El episodio evidenció las fracturas internas dentro del oficialismo en Tijuana y terminó detonando la expulsión de la entonces alcaldesa del padrón de Morena.
Aunque Caballero logró regresar al partido en marzo de 2025 tras impugnar la decisión, su permanencia fue breve. En su despedida lanzó un mensaje directo a sus antiguos compañeros: “Los dejo, compañeros, para que celebren entre ustedes mientras por debajo de la mesa se destruyen”.
Detrás de su salida también aparece otra pieza del tablero político: el Partido del Trabajo.
En los últimos meses Caballero ha sostenido reuniones con dirigentes del PT, particularmente con el exgobernador de Baja California Jaime Bonilla Valdez, quien hoy es una de las figuras más influyentes del partido en el estado. Bonilla ha reiterado en varias ocasiones que el PT podría competir sin alianza con Morena en las elecciones de 2027.
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Fuentes políticas consultadas en la entidad señalan que la salida de Caballero podría formar parte de una estrategia para presionar a Morena en la negociación de esa alianza. El PT, de hecho, ha pedido varias gubernaturas como moneda de cambio en el reacomodo político rumbo al próximo sexenio.
En ese escenario, Caballero aparece como una figura útil. Sería una posible carta electoral si el PT decide romper definitivamente con Morena.
Mientras tanto, la exalcaldesa mantiene abiertas sus opciones. Dice no saber si buscará otra candidatura, aunque sus recientes reuniones con figuras nacionales y operadores políticos cuentan otra historia.
En el tablero político de Baja California, pocos creen que su salida de Morena signifique un retiro. Más bien parece el inicio de una nueva jugada rumbo a 2027.
La ruptura deja al descubierto lo que muchos en Baja California ya daban por hecho: Morena entra a la carrera de 2027 con múltiples aspirantes y heridas internas sin cerrar.
Caballero — fuera del partido, pero lejos de retirarse — podría convertirse en una de las piezas a observar mientras se reacomoda el tablero político en el estado.
