La decisión de Estados Unidos de iniciar un esquema de revisiones anuales del T-MEC, en lugar de renovar automáticamente el acuerdo comercial por otros 16 años, ha despertado inquietud entre el sector empresarial.
No obstante, líderes de organismos económicos en Baja California consideran que este escenario no provocará una salida de inversiones de Tijuana, aunque sí podría hacer que algunas compañías actúen con mayor prudencia mientras se desarrollan las negociaciones.
De acuerdo con Adriana Eguía Alaniz, presidenta de la Asociación de Desarrollo Económico e Industrial de Tijuana (DEITAC), el tratado continúa vigente, por lo que las reglas comerciales que actualmente rigen el intercambio entre México, Estados Unidos y Canadá permanecen sin cambios inmediatos.
La dirigente explicó que lo que realmente cambia es el mecanismo de revisión, el cual ahora será anual. Aunque esto genera un entorno de mayor incertidumbre para algunos sectores, no significa que el acuerdo comercial desaparezca ni que las empresas deban cancelar los proyectos que ya tienen en marcha.
Uno de los principales argumentos del sector empresarial es que las inversiones industriales no se planean a corto plazo. La instalación de una planta de manufactura, un centro logístico o una empresa de alta tecnología implica estrategias de entre 10 y 20 años, por lo que las decisiones suelen basarse en factores estructurales como infraestructura, disponibilidad de talento, cercanía con el mercado estadounidense y seguridad jurídica, más que en cambios coyunturales.
En ese contexto, Tijuana mantiene ventajas competitivas difíciles de replicar.
Su ubicación fronteriza, la experiencia de su industria manufacturera, el crecimiento del sector de dispositivos médicos, la electrónica, la industria aeroespacial y el fenómeno del nearshoring continúan posicionando a la ciudad como uno de los polos industriales más importantes de México.
Especialistas señalan que algunas empresas podrían retrasar decisiones de expansión o analizar con mayor detalle nuevos proyectos mientras avanza la revisión del tratado. Sin embargo, no existe evidencia de una cancelación masiva de inversiones ni de un retiro de compañías instaladas en la región.
La incertidumbre también responde a que Estados Unidos buscará discutir temas como las reglas de origen, el fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales, el contenido manufacturero en Norteamérica, los sectores automotriz y del acero, así como medidas relacionadas con la participación de insumos provenientes de Asia. Las próximas mesas de negociación entre los tres países serán clave para definir el rumbo del acuerdo.
A pesar de ello, organismos empresariales consideran que la integración económica entre México, Estados Unidos y Canadá sigue siendo demasiado importante para romperse. Tan solo Tijuana concentra miles de empleos vinculados a la exportación y alberga operaciones de empresas internacionales que abastecen a mercados de todo el continente.
Para el sector productivo de Baja California, el principal reto será mantener la confianza de los inversionistas durante este periodo de revisiones. Mientras tanto, las empresas continúan apostando por la capacitación del talento, la modernización de sus procesos y el fortalecimiento de su competitividad, con el objetivo de aprovechar las oportunidades que ofrece la relocalización de industrias hacia Nor
