Durante años, hablar de comida en Tijuana era hablar de tacos. Y con razón. La ciudad construyó una reputación mundial alrededor de su cocina callejera. Pero en los últimos años algo interesante ha estado ocurriendo: una nueva generación de chefs está expandiendo lo que significa comer en esta frontera.
Uno de los nombres que ayudó a abrir ese camino es el chef Javier Plascencia, figura clave de la cocina Baja Med y responsable de proyectos como Misión 19, que demostró que Tijuana también podía tener restaurantes de alta cocina con identidad local.

Esa puerta abierta ha permitido que nuevos cocineros exploren ideas distintas. Restaurantes como Oryx Capital han llevado la cocina contemporánea a un terreno más experimental, mientras proyectos como Tras Horizonte juegan con menús que cambian constantemente y que se construyen a partir de ingredientes de temporada.
La cercanía con el Valle de Guadalupe también ha sido clave. Muchos chefs trabajan directamente con productores, pescadores y vinícolas de la región, lo que ha permitido construir una cocina profundamente conectada con el territorio.
Hoy Tijuana vive un momento gastronómico curioso: todavía puedes comer algunos de los mejores tacos del país, pero también puedes sentarte a probar un menú de degustación que mezcla mariscos del Pacífico, técnicas contemporáneas y vinos bajacalifornianos.
Quizá por eso cada vez más personas cruzan desde California solo para comer. Lo que antes era una parada rápida se ha convertido en un destino culinario. Y detrás de ese cambio hay rostros, cocinas y una generación de chefs que está demostrando que la gastronomía de Tijuana sigue evolucionando.
