Cada año, la Cuaresma llega con la misma pregunta: ¿y ahora qué cocino? Porque sí, dejar la carne roja cambia el menú, pero también abre la puerta a algo que en ciudades como Tijuana tiene mucho sentido: comer más fresco, más local y más simple.
En esta temporada, el pescado y los mariscos se vuelven protagonistas. No solo por tradición, sino porque son alimentos ricos en proteína y fáciles de preparar en casa . La clave está en saber elegirlos bien y, sobre todo, dónde comprarlos.
Lugares como Pescadería Los Delfines o Fishmart se vuelven paradas obligadas en estas semanas. Aquí puedes encontrar producto fresco del día, algo esencial para que cualquier receta funcione.
También opciones como Pescadería Sinaloa o PESCADERÍA De Otay son puntos clave para quienes buscan variedad y calidad sin complicarse.
Y si lo tuyo va más por lo orgánico o ingredientes más conscientes, tiendas como Sano y Punto Mercado Orgánico o Prana Mercado Orgánico ofrecen productos frescos, naturales y en muchos casos provenientes de productores locales, algo que cada vez toma más relevancia en la forma en la que comemos.
Ahora sí, la parte importante: qué cocinar sin complicarte la vida.
Un clásico que nunca falla es el pescado a la plancha con verduras. Es rápido, ligero y deja que el ingrediente principal hable por sí solo.
También están los tacos de pescado estilo Baja, que básicamente son parte del ADN de la ciudad y que en casa pueden ser mucho más fáciles de lo que parecen.

Si quieres algo más fresco, los ceviches o aguachiles son una gran opción, especialmente con el clima de la región. Solo necesitas producto fresco, limón, algo de picante y listo.
Y para quienes buscan algo más reconfortante, un caldo de mariscos siempre funciona, especialmente en días más frescos.

Algo que muchos no consideran es que durante la Cuaresma también crece la demanda de pescado y mariscos, lo que puede elevar precios o reducir disponibilidad en algunos lugares.
Por eso, comprar en mercados locales o pescaderías de confianza no solo asegura frescura, también puede ser más accesible.
Al final, la Cuaresma no tiene que sentirse como una limitación. Puede ser más bien una excusa para comer mejor, probar recetas distintas y, sobre todo, volver a lo básico: ingredientes frescos, locales y bien preparados.
Porque a veces, comer bien no se trata de hacer más… sino de hacerlo más simple.
